CHORREADO A BAJA PRESION

Una arenadora a baja presión es un equipo portátil que permite trabajar con un rango de presiones más amplio que las arenadoras convencionales. Especialmente diseñada para trabajos delicados, permite trabajar a presiones que van entre 0,5 y 12 bar.

Las principales aplicaciones son la restauración y rehabilitación de fachadas y monumentos, limpieza de grafitis, restauración de elementos y objetos de madera (vigas, puertas, sillas) y la recuperación de coches clásicos.

No obstante, también puede realizar trabajos de chorreado convencionales a presiones de entre 8 y 12 bar.

Como características principales, las arenadoras a baja presión disponen de los siguientes elementos:

 

  • Grupo mezcla de abrasivo con vibrador neumático para facilitar la dosificación del abrasivo. Situado en la parte inferior de la arenadora, sirve para evitar el apelmazamiento de abrasivos finos o cuando se trabaja en ambientes con humedad.
  • Dispositivo para chorreado en húmedo, con un mezclador aire-agua que permite trabajar con abrasivos en el exterior sin generar polvo. La presencia de pequeñas cantidades de agua, forma un haz de nebulización que evita la formación de polvo.
  • Válvula de descarga a membrana con silenciador, que permite despresurizar el depósito de presión de forma silenciosa y facilitar el trabajo en exteriores y lugares públicos.

 

Otras dotaciones de estas arenadoras son:

 

  • Sistema de cierre con cono independiente
  • Reductor de presión hasta 0,5 bar
  • Válvula neumática de entrada de aire
  • Válvula neumática de regulación de abrasivo
  • Maneta neumática para mando a distancia
  • Grupo pilotaje completo
  • Boquilla en carburo de tungsteno, portamanguera y manguera especial antiabrasión.
  • Tamiz

 

Con las arenadoras a baja presión podemos trabajar con un amplio abanico de abrasivos para chorreado, tales como: silicato de aluminio, cáscara de nuez, abrasivo vegetal, microesferas de vidrio, corindones, granalla metálica, bicarbonato, etc.