INICIOS DEL CHORREADO

Benjamin Chew Tilghman fue el inventor del proceso que se conoce como arenado. Alrededor del año 1870, y después de ver el efecto que la arena arrastrada por el viento del desierto ejercía en las ventanas, inventó el proceso de arenado y presentó una patente en EE.UU.

En dicha patente, se detallaban muchas de las aplicaciones para las que esta técnica es idónea y que hoy día han ido evolucionando como puede ser el matizado de vidrio, grabado en piedra, decapado y grabado de metales, etc.

En 1871, fue galardonado en la ciudad de Nueva York con la Medalla Gran del instituto de Honor por su invento y, poco después, se le concedió también la Medalla de Elliott Cresson del Instituto Franklin.

Años más tarde, se pudo perfeccionar la técnica para diversos usos y en 1877 Benjamin Chew Tilghman obtuvo más patentes relacionadas con el chorro de arena y por lo que se empezaba conocer como sandblasting.



EL CHORRO DE ARENA EN LA ACTUALIDAD

Desde 1870 hasta ahora, el proceso de chorro de arena ha ido evolucionando de forma notable, aunque se sigue basando en el mismo principio de funcionamiento: proyección de partículas abrasivas mediante aire comprimido sobre una superficie a tratar.

Hoy en día, el arenado es conocido por muchos nombres diferentes y, entre ellos, destacan los siguientes como más comunes: arenado, chorro de arena, sandblasting, granallado, chorreado con arena, etc. Aunque todavía se sigue utilizando la palabra “arena”, otros abrasivos han sustituido a éste por razones técnicas y, sobretodo, por razones de seguridad e higiene en el trabajo.

Aunque los equipos de chorro de arena se basan en los principios que Benjamin Chef introdujo en su momento, en la actualidad, pueden llegar a incorporar alta tecnología y, en muchos casos, son automáticos y se utilizan en aplicaciones e industrias tan exigentes como la aeronáutica, automoción, industria nuclear, militar, etc.

 

ABRASIVOS Y MAQUINARIA, S.A.

ABRASIVOS Y MAQUINARIA, S.A. inicia su andadura profesional en el año 1977 con el objetivo de introducir y desarrollar la incipiente industria del tratamiento de superficies, amparándose en la experiencia de su principal socio fundador, Don Máximo Abril, en el campo de los abrasivos y de los procesos de chorreado.

En 1980, obtiene licencia de fabricación Vaqua y se convierte en la primera empresa nacional en fabricar equipos de chorreado en húmedo en España.

En la actualidad, ABRASIVOS Y MAQUINARIA, S.A. se ha convertido en un referente como fabricante de equipos de chorreado, manuales y automáticos. En el año 2012, ABRASIVOS Y MAQUINARIA, S.A consigue llegar a la cifra de los 1600 equipos fabricados y vendidos durante su larga historia.